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by • 24 mayo, 2012 • Mi diario, PeriodismoComentarios desactivados en Mi séptima W del Periodismo2375

Mi séptima W del Periodismo

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Hace más de una década que vengo creyéndome que Internet está creada para el Periodismo. Tiene lo mejor de la radio, lo mejor de la televisión y lo mejor de la prensa; también lo peor. Mezcla muy inteligentemente el entretenimiento con la información, el debate interesante con la mayor chabacanería. Todo en una red descentralizada de ordenadores cuyo inventor no quiso ganar dinero con ella. Por eso creo y me creo que ya no hacen falta seis uves dobles para hacer buen Periodismo, ahora hacen falta siete.

Pensad por un momento qué fue lo último que escribisteis o publicasteis -en cualquier medio y formato- que no requiriera de Internet. Las notas de prensa llegan por e-mail. Consultamos la información de empresas y personas casi exclusivamente con Google. Estamos atontados siguiendo los trending topics de Twitter, e intentando conseguir que nuestros tweets lo sean. ¿Qué medio no tiene edición digital, sea periódico, televisión o radio?

Pero Internet aporta algo más, quizá lo mejor de todo (si cabe): independencia tecnológica. Hemos normalizado el hecho de que cada persona es su propio medio de comunicación, pero conviene dar un paso atrás y valorar lo brillante de esa opción. La democratización de la información. El nuevo ecosistema informativo. Puede tener muchos nombres; a fin de cuentas es una nueva realidad; nueva porque todavía vivimos en un mundo marcado por las revoluciones industriales. Internet es otra revolución, y la hemos asumido tan rápido que podemos perdernos en su inmensidad. O quizá es que aún se está gestando. Se trata de una independencia económica, por supuesto; los costes son tan bajos en todo el proceso que es asumible por todos; sin comparar con una rotativa, sencillamente son bajos.

Cuando Gutenberg copió la imprenta a los chinos empezó una revolución en la forma en que se consulta la información que llega hasta nuestros días. Toda impresora y fotocopiadora se basa en la idea que desarrolló Gutenberg en 1440. Han pasado siglos y todavía usamos su idea cada día. Con Internet no se copia solamente la información, sino que sobre todo se intercambia.

“¿Para qué haces esto si no te paga nadie?”. Pregunta recurrente donde las haya desde que me embarcara en cajasanfernando.es.org (luego elcaja.tuportal.com, elcaja.com, cbsevilla.com…), una web no oficial del Caja San Fernando, equipo de baloncesto de Sevilla. Nunca he podido dar una respuesta, porque creo que la pregunta no es la correcta, la correcta sería “¿Por qué?”. No busco un resultado, lo hago porque creo que lo tengo que hacer, porque me creo lo que tengo que hacer, porque me apasiona el baloncesto y me apasiona contar cosas. Gracias a esa experiencia no remunerada (ni buscada) he hecho vídeos para Internet cuando ni siquiera YouTube era una idea; he hecho fotografías de muchos, muchos partidos e incluso pude trabajar para la ACB y mi equipo; he escrito, mucho y no demasiado bien; he conocido a mucha gente que sabía y sabe de periodismo mucho más que yo (incluso alguno aún sigue a mi lado en nuevas aventuras periodísticas); he aprendido mucho, en definitiva. Todo esto no me convierte en fotógrafo, ni periodista, ni informático, ni diseñador… me hace un periodista multimedia que sabe programar, si hace falta etiquetarlo. Saber instalar WordPress en un servidor se me antoja tan importante como conocer lo que es un filete, un corondel o un sumario.

¿Por qué entrar como becario en un medio si yo me podía crear mi propio medio? Tenía 17 años, un plato encima de la mesa cada vez que tocaba y un techo bajo el que dormir. ¿Por qué no podía aprender por mí mismo a ser periodista aunque tardara más tiempo y me equivocara más veces? De hecho, todavía lo sigo haciendo (lo de aprender y lo de equivocarme).

Sentirse como pez fuera del agua no es ni anti social ni preocupante. La teoría evolucionista de Darwin nos habla de que en un momento determinado algunos peces decidieron salir del agua para conquistar la tierra. La mayoría morían en la orilla pero, ¿quién no quiere ser un pez fuera del agua?

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