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by • 21 Octubre, 2012 • NotícoraComments (1)3066

La frustración de estar tan conectados

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Las nuevas tecnologías dejaron de ser nuevas hace mucho tiempo; todos lo sabemos y solo quien no se ha sumergido en ellas aun las llama así, “nuevas”, como quien ahora empieza a leerse el Quijote y asume que es su “nuevo libro”. La puerta global que nos abren estas tecnologías llamadas de la información nos permite ver todo lo que pasa en todo el mundo. Así encontramos gente interesante a la que seguir en Twitter, blogs punteros de las temáticas que nos gustan a los que nos suscribimos para no perdernos ninguna actualización, asistimos a charlas de los más reputados nombres de la comunicación, el periodismo, el diseño gráfico, etc. Todo en tiempo real, a la vez y en multitud de idiomas. La primera conclusión es simple y recurrente: estamos en la época en que más fácil nos es saber cualquier cosa que esté pasando en cualquier parte del mundo pero, a la vez, parece que estemos menos informados que nunca, o al menos no lo aprovechamos.

Y es que no lo vamos a hacer. Nuestra mente selecciona aquello que nos interesa y aquello a lo que prestar atención. Lo que tenemos más cerca, lo que nos atañe más ya sea en lo personal o lo profesional, es por lo que nos interesamos. De ninguna otra forma creo que se explica el éxito de programas como “Gandía Shore” o el de “Materia”; por eso también triunfa lo corto en Internet, por eso dicen que un vídeo de YouTube tiene que durar no más de minuto y medio para que la gente lo vea (aunque no es verdad), los micromedios son el futuro presente del periodismo y Google se hace de oro mostrándonos publicidad que nos interesa, es decir, que se atañe a algo cercano, ya sea personal o profesional.

Y todo esto provoca una frustración personal y profesional que no va a ser resuelta por sí sola. Pongo un ejemplo: a mí me apasiona la fotografía, en su momento intenté ganarme la vida con ella aunque, sobre todo, disfrutar de ella. Gracias a Internet puedo estar al día en todo momento y cada vez que quiera de los nuevos modelos de cámaras, objetivos y equipamientos posibles, nuevos y antiguos. También puedo ver el trabajo o el amauterismo de cualquier persona en el mundo. Cuando veo algo mejor que lo que yo soy capaz de hacer (la mayoría de las veces), intento identificar cómo se ha conseguido eso, y lo fácil es ver el equipamiento con el que se ha hecho la foto; miles de euros en equipamiento me harán hacer algo parecido. Pues no. A empezar de nuevo. De repente doy vueltas por la ciudad para hacer fotografía callejera, de la que hay encumbrados gurús alrededor del mundo, y no sale nada; todo empeora cuando veo fotografía callejera de donde yo he intentado hacerla. Frustación. Otros han visto lo que yo no soy capaz de ver. Hago lo mismo con algún compañero. Él ve más que yo y saca fotones donde yo no los veo. ¿Qué pasa? Simplemente no soy tan bueno.

Probablemente el mayor problema al que nos enfrentamos diariamente es descubrir tantas y tantas cosas que se hacen en el mundo, que nos preguntamos: ¿por qué yo no soy capaz de hacer eso? Extrapolaría esto a las agencias de publicidad, obsesionadas con los vídeos virales y los trending topics. Tranquilos, son cosas que llegan, que suceden, no que se buscan.

Y es que nadie es tan bueno como alguien en cualquier lugar del mundo; de hecho, probablemente haya decenas de personas que hagan algo mejor que tú. ¿Y dónde nos mantenemos cuerdos? En que no hay nadie en el mundo que sea capaz de hacer mejor que tú todo lo que tú haces. Ya he dicho que me apasiona la fotografía, pero también me vuelve loco lo audiovisual, igual el diseño gráfico, el baloncesto, la programación web básica y la comunicación en Internet en todos sus extremos. Sinceramente no conozco a nadie, no he encontrado en Internet a nadie, que sea capaz de hacer todo eso mejor de lo que lo hago yo. No es que yo lo haga perfectamente, es que hago tantas cosas a la vez que nadie me va a poder superar. Por separado no destaco, en conjunto sí, y aquí está el punto de cordura que me hace asumir las limitaciones. No hay fotógrafos perfectos, ni hay realizadores insuperables, simplemente hay personas extraordinarias, que lo dan todo por su pasión, ya sea la fotografía, el vídeo o todo a la vez.

¿Conocéis a alguien mejor que vosotros en alguna de vuestras facetas diarias? ¿A que sí? ¿Conocéis a alguien mejor que vosotros haciendo todo lo que hacéis a lo largo del día? Seguro que no.

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One Response to La frustración de estar tan conectados

  1. tripu dice:

    Coño, Antonio, me ha encantado esta reflexión. Y me siento muy identificado.

    Con demasiada frecuencia, «información por un tubo» para mí significa «frustración»: por no poder estar al día en todo, por ser aparentemente mediocre en tantas cosas (en comparación con lo que hace tanta gente con mucho talento), por no terminar proyectos personales, por sentirse abrumado por tanto y tan bueno…

    Es como tú dices: somos un mix único de habilidades e intereses. Menos mal que al menos nos queda eso.

    Perdón por el «spam», pero es que justamente antes de leer tu entrada hoy, acababa yo de publicar esta en mi bitácora: http://blog.tripu.info/item/run Y creo que tienen algo que ver: también hablo de motivación, de ser mejor en lo que te gusta hacer y de no frustrarte. Aunque en un ámbito diferente :¬)