Julaca, un pueblo en mitad del altiplano de Bolivia

Tren 1010 atravesando Julaca

En medio de la nada como tantos otros pueblos y pequeñas ciudades en Bolivia se levanta Julaca, una localidad de apenas 66 habitantes en el altiplano. Se ubica a 3.665 metros sobre el nivel del mar y su temperatura media es de 6,6ºC. Tampoco llueve mucho: 78,7 l/m2 al año.

Las casas están hechas de ladrillos de adobe y -al igual que en todo el país- dispone de cancha de fútbol con las líneas pintadas en el suelo pero sin red en la portería.

También cancha de baloncesto, con una sola canasta y un suelo imposible para el balón.

A Julaca la atraviesa una vía de tren en la que apenas se distinguen las traviesas que han sido escondidas pacientemente por la arena del desierto del altiplano. Por ellas aún discurre un tren de mercancías que une la ruta entre Río Grande y Chiguana.

El tren solo decelera su marcha, no para. Tampoco hay pasos a nivel ni personal de la Empresa Ferroviaria Andina en su abandonada estación.

El tren se aleja de Julaca

Julaca es también paso de los 4×4 cargados de turistas que van al salar de Uyuni. Un pequeño puesto de ultramarinos les ofrece una cerveza elaborada con quinoa mientras en su puerta ondean orgullosas la bandera nacional y la de los pueblos indígenas.


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